lunes, 29 de septiembre de 2014

Tarta de Boda Playera para Jess y Cris

Jess y Cris se darían el si quiero en la playa, por lo que buscaban a alguien que pudiera  reflejar en su tarta de boda ese gran momento, y... ¡confiaron en mí!, el resultado, esta tarta playera, ¿os gusta?.


Los novios se pusieron en contacto conmigo a través de este blog puesto que buscaban a alguien que les hiciera su tarta de boda con una temática playera. Una vez más me sentí muy alagada, y la idea, ¡me encantó!, así que no me lo pensé dos veces y dije que sí.


Los novios me consultaron el diseño e intercambiamos ideas hasta quedarnos con el boceto final, pero había una cosa que tenían muy claro desde el principio y que no debía faltar en la decoración de su tarta, una estrella de mar de cinco puntas de color rojo, ¡era imprescindible!. Para ellos era un detalle muy importante, se encontraba en el diseño de las invitaciones y desde ese momento se había convertido en un gran protagonista de la boda. Si queréis ver como la hice os dejo por aquí un enlace.




He de reconocer que la idea inicial de los novios era un poco diferente, pero tras el intercambio de ideas, se decantaron por una tarta de dos pisos que representara una playa, con sillas playeras sobre las que estarían el ramo de novia en una y la corbata del novio en la otra, ¡y por supuesto!, la estrella marina de cinco puntas de color rojo. A partir de ahí me dieron libertad, ¡cosa que me encanta!.


Con el boceto decidido y el sí definitivo sólo quedaba ponerse manos a la obra, lo primero que hice fue hacer un gran pedido de materiales y comprar las materias primas para  la tarta que sería de chocolate. La novia me dijo que el novio era muy chocolatero así que  el bizcocho, el relleno y el almíbar fueron de chocolate.


Poco a poco se iba acercando el día de la boda así que empecé con las sillas de la playa, ¡lo más complicado de la tarta!. Al principio me dieron muchos quebraderos de cabeza y más de una noche me quitaron el sueño pero al final quedaron resultonas, ¡y no!, no están hechas con un molde (quiero poner un paso a paso de como las hice).



Sobre cada silla, lo acordado, en una el ramo de la novia, y en la otra, la corbata del novio.


A los pies de las sillas unas zapatillas de playa, unas blancas para la novia y otras negras para el novio. No estaban en el boceto inicial, se me ocurrió en el último momento, ¡es lo que tiene darme algo de libertad!, pero es que los novios me mandaron su invitación de boda y además de la estrella roja, en la tarjeta se podían ver los pies de los novios en zapatillas, mejor dicho, sólo se veían los pies de los novios en zapatillas y... ¡se me encendió la bombilla!. Me pareció que quedaría curioso y además, no sólo lo entenderían los novios sino que todos los invitados reconocerían el detalle perfectamente.



Otra libertad que me tomé fue poner las alianzas.



Y para que la tarta en sí representase una playa, dos tonos, el azul del mar y el blanco del cielo,


con sus olas blancas que dibujé con glasa real (royal icing).




Y por supuesto, la arena, que convertía a la tarta en una auténtica playa. Creo que la arena quedó muy lograda, y espero que los novios no tuvieran miedo a comérsela. Aquí os explico como hacerla.




Para terminar la decoración, unas conchas, estrellas y caracolas repartidas por la tarta.

 

Y llegó el día de la boda, me comprometí con los novios a llevarla, era la primera vez que llevaba una tarta a un evento, no suelo hacerlo, pero al tratarse de una boda hice una excepción, me preocupaba que la tarta pudiera sufrir algún percance por el camino y no poder estar ahí para solventarlo.

Así que me preparé un bolsito con cositas por si tenía que retocar la tarta en el hotel en que se celebraría el enlace, pero no hizo falta, la tarta llegó en perfecto estado, eso sí, me dolían las manos de agarrarla bien fuerte por el camino. Nunca me había fijado en todos los baches, curvas, desniveles e inperfecciones que tiene la carretera desde Puerto del Rosario a Villaverde hasta ese día. Pero ya estaba entregada, lista y esperando a los novios, y yo !muy aliviada!.



Esta tarta me robó muchas horas de sueño, me produjo muchos nervios y muchísimo trabajo, pero el resultado mereció la pena, ¡me encantaba verla y aún me encanta verla en las fotos!




Lo único malo que tiene hacer una tarta de boda es que no puedes ver la reacción de los novios cuando se encuentran con su tarta.

Pero luego se te va el mal sabor de boca cuando recibes un mensaje de la novia diciéndote que la tarta les ha encantado.



Aprovecho para darle las gracias a mi marido por apoyarme, darme consejos, hacer de chófer para poder llevar la tarta a su destino, y por hacerme las fotos. Todas las fotos que estáis viendo me las hizo él, éstas y muchas otras que me dio mucha pena no ponerlas porque estaban muy chulas pero es que ya os he puesto demasiadas. ¡Gracias mi amor!.



Pues nada, espero que os haya gustado, y ya aviso, mi intensión es ir subiendo algunos paso a paso de varias de las cosillas que veis en la tarta, como el de la arena o la estrella de mar, que ya os lo he enseñado.

Besos, Yoly.

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4 comentarios:

  1. Vaya tarta más bonita, eres una profesional, tarta personalizada y haces una tarta especial, felicidades Yoly

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  2. Yo estuve en esa maravillosa boda y la tarta estaba exquisita! Bravo!!!

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  3. No sabes cuanto me alegra leer eso, muchas gracias por comentarlo!

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